Según estudio realizado por la Universidad Señor de Sipán
MÁS DEL 50% DE NIÑOS Y ADOLESCENTES LAMBAYECANOS NO QUIEREN VER NI ESCUCHAR NOTICIAS
*el 56% de ellos prefieren es ver series/miniseries y el 84% escuchar música.
Rosario Vásquez
La televisión y la radio, además del internet, continúan siendo los principales medios de comunicación y entretenimiento para los niños y adolescentes. Sin embargo, las ofertas que estos medios ofrecen, no son precisamente las más adecuadas para este tipo de audiencia; y las pocas que podrían considerarse como apropiadas, no son de su gusto.
Según un estudio realizado por el La Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Señor de Sipán, en alianza con el Centro de Opinión Pública de la misma institución (COPUSS), lo que más les gusta de la radio al 81 % de niños, y al 88% de adolescentes de la región Lambayeque es la música que se transmite en este medio y tan sólo al 16.5% de ambos (niños y adolescentes), los noticieros.
Paralelamente, el estudio revela que lo que menos gusta de la radio a esta audiencia, justamente son los noticieros: en Chiclayo así lo considera el 62% de niños y el 57% de adolescentes, en Ferreñafe el 42% de niños y el 44% de adolescentes, y en Lambayeque el 57% de niños y el 58% de adolescentes.
En lo que respecta a las preferencias televisivas, no cabe duda que en Lambayeque, al igual que en todo el Perú, las series y miniseries son lo que más gustan, puesto que son las favoritas del 62.9% de adolescentes y del 49.7% de niños. Sin embargo el 55.4% de adolescentes también prefiere las películas, y, el 49.7% de niños los dibujos animados.
Lo curioso, y que va contra todo presagio, es que a un considerable 39.2% de niños y adolescentes, lo que menos le gusta de la televisión son las telenovelas, que paradójicamente son las más transmitidas en los canales de señal abierta, e incluso hay un canal que de lunes a viernes se dedica exclusivamente a transmitir este tipo de producciones.
Asimismo, en la televisión, al igual que en la radio, tanto niños como adolescentes, mantienen la tendencia hacia la antipatía por los noticieros, y esto se refleja en el 51% de esta audiencia, que consideran a los noticieros como otro de los programas que menos les gusta de la TV.
Para Fátima una niña de 11 años y para gran parte de niños y adolescentes encuestados, hace mucho que los noticieros dejaron de ser programas informativos, culturales, destinados a orientar a la población y a ayudar a la gente a estar enterada de lo más sobresaliente que ocurre en el mundo. Ahora, para ellos, los noticieros no son más que sinónimo de violencia, asesinatos, robos, secuestros, violaciones y accidentes de transito. Y ésta es la razón por la que no les gustan.
Sin embargo, esta realidad podría ser modificada. El estudio antes mencionado, muestra que el 20% de niños y adolescentes desea, y está dispuesto a ver en la televisión programas educativos, que vayan más allá del simple entretenimiento, y aborden temas de su edad (47%), del mundo (38%) y del colegio (28%).
El panorama es menos alentador a ser modificado en lo que respecta a la radio, el estudio demuestra que – en palabras del Lic. Luis Alarcón, coordinador del estudio realizado por la USS,- “tanto niños como adolescentes, tienen música, quieren más música y sueñan con más música aún”. Sin embargo, también hay un considerable 51%, que además de la música, quiere que dentro de esa programación musical se incluyan temas propios de su edad y de su colegio (33%) para aumentar sus conocimientos y ayudarse con sus tareas escolares.
En medio de esta realidad, Ricardo Corredor, Coordinador de Comunicación Institucional de la Agencia de Noticias por los Derechos de la Infancia (ANDI), considera como posibles alternativas para mejorar estas circunstancias: la Educación para los medios, Estímulo a la producción de contenidos de calidad, y sobre todo Promoción de la participación de Niños, Niñas y Adolescentes en la producción.
De igual modo, Marilú Wiegold, Especialista en Comunicación y Alianzas Corporativas de UNICEF, propone que es necesario que los medios de comunicación integren a los niños y adolescentes dentro de sus programaciones, “se puede hacer algo por la niñez, de manera divertida, transparente y fresca, donde el drama no sea el motor que impulse”, concluye.


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